martes, 13 de mayo de 2014



EL ALCOHOLISMO: UN PROBLEMA SOCIAL


Argentina se ubica en el segundo lugar de América Latina (luego de Chile) por consumo de alcohol según un informe presentado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Manifiesta que: “El consumo nocivo de bebidas alcohólicas es un problema de alcance mundial que pone en peligro tanto el desarrollo individual como el social”, revelando que en nuestro país se consumen promedio 9.3 litros por año de alcohol, debido a la tendencia de aumento del consumo a escala social.

 El  alcoholismo es una  enfermedad adictiva caracterizada por una conducta impulsiva de búsqueda de alcohol que lleva a la pérdida de control en el beber y que tiene importantes efectos en la salud, así como a nivel familiar, laboral y social”, afirma el Dr. Horacio Vommaro (Director de Psiquiatría y Salud Mental de INEBA). Constituye la adicción más generalizada y uno de los principales problemas sanitarios.
Una persona alcoholizada puede lastimar a otros o ponerlos en peligro, queda evidenciado estadísticamente: el 12.5%  de los accidentes de tránsito son por exceso de alcohol. Incrementa las conductas  violentas, y  perjudica las relaciones en el ámbito laboral (es causa de inestabilidad laboral, ausentismo laboral y aumento de los accidentes laborales), genera situaciones conflictivas en el seno familiar, en la relación con los  amigos e incluso con extraños. Es claro que el consumo de alcohol tiene un profundo efecto perjudicial en la sociedad.

La OMS ha remarcado que el consumo excesivo de alcohol está ligado a más de 200 enfermedades, y que la muerte de una de cada veinte personas fallecidas en el mundo es producto de una de ellas. Es una de las enfermedades de más repercusión biológica, psicológica y social, en base al estudio presentado se calcula que en el 2012 murieron 3,3 millones de habitantes a nivel mundial a causa del alcohol. Uno de los temas que alerta a los especialistas es el abuso de bebidas alcohólicas por parte de los jóvenes.  El consumo de alcohol se ha intensificado, particularmente en la adolescencia. Vommaro explica que la publicidad coadyuva y promueve la difusión de bebidas alcohólicas colocándolas como centro y motivo de encuentro social, como expresiones  de disfrute, éxito y bienestar.


La posibilidad de reducir el consumo de alcohol esta ligada a una política de todas las instancias del Estado de  regular la comercialización de las bebidas alcohólicas, de controlar la conducción de vehículos en estado de ebriedad; de  proporcionar tratamiento accesible y asequible a las personas que padecen trastornos por abuso del alcohol”, subraya el Dr. Vommaro.

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